La realidad tras venta clandestina de Cytotec

El pasado 5 de marzo, el periódico de distribución nacional El Heraldo publicó una noticia titulada “En 15 minutos se pueden conseguir pastillas abortivas a través de las redes sociales” en el que detalla cómo a través de Facebook se puede acceder a pastillas de anticoncepción de emergencia conocidas llamadas “Plan B” que previenen el embarazo, así como las pastillas comúnmente llamadas “Cytotec” utilizadas para interrumpir el proceso de gestación.

Se dedicó la primera plana del diario con el titular y una foto del momento de intercambio entre comprador y vendedora, además de cuatro páginas dedicadas a infundir miedo y desinformación, describiendo el código penal y las consecuencias por su mal uso sin aclarar contexto. Un reportaje sin diversidad de fuentes especializadas en el tema, y una simple descripción de hechos.

Estamos en un país con emergencia nacional en materia de violaciones a los derechos humanos de las mujeres, hablar del tema sin presentar un contexto y una demanda a quienes deben solucionar el problema de raíz, simplemente es irrespondable.

A diario cada 3 horas se denuncia un tipo de violencia sexual, y los medios de comunicación hacen caso omiso a esa alerta, no es noticia, no es objeto de investigación ni primera plana, y prefieren seguir instaurando en la consciencia colectiva el miedo, la cultura de la violencia y la desinformación, siendo obligatorio que el medio se pregunte ¿cuál es la situación de fondo para que la venta clandestina Cytotec se mantenga de manera tan exitosa en los últimos años en Honduras?

  • Razones para buscar la Cytotec

Una de las razones para buscar Cytotec es que las pastillas anticonceptivas de emergencia – PAE  están prohibidas y  las niñas, adolescentes y jóvenes están quedando embarazadas producto de violaciones sexuales, y las victimas no están dispuestas a llevar a término un embarazo no deseado, producto de violación o de alto riesgo.

La negación de PAE a niñas y mujeres víctimas de violencia sexual se traducen en alarmantes cifras de parto adolescente. Solamente durante 2017, se registraron 21,150 partos de niñas entre 10 y 18 años de las cuales, 819 fueron en niñas de 10 a 14 años.

No todas las victimas de violencia sexual pueden pagar 300.000 pesos por una pastilla anticonceptiva de emergencia, tampoco todas saben de su existencia. Frente a la falta de opciones, a las sobrevivientes de violencia sexual no les queda más que cruzar los dedos –como si eso sirviera de algo-, y si llegan a quedar embarazadas, en su desesperación buscan una salida al embarazo no deseado, de formas inseguras, poco confiables, sin información y hasta sin escrúpulos. Las opciones que el Estado deja a las mujeres, al prohibir las PAE y penalización absoluta del aborto, es realizarse un aborto en clandestinidad y desinformadas, bajo el miedo de que las descubran y poniendo en peligro, incluso, su propia vida.

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